¿Y quién está detrás...?


¿Qué quiénes fueron mis maestros? Tengo que hablar de 4 tipos de maestros. Los primeros, los más reales, digámoslo así, son los que me enseñaron fotografía como tal. En mi caso se trata de la Man Ray Escuela, de Madrid, con Emilio y Carlos al frente; con ellos aprendí los fundamentos de la fotografía. 

Después tengo a todos los grandes fotógrafos de la historia: W. Claxton, Eugene W. Smith, H. Leonard, R. Mapplethorpe, C. Bresson, R. Doisneau,…. por citar sólo algunos.  

Un tercer grupo lo tenemos en los fotógrafos actuales, aún con vida; también, por poner un par de ejemplos, podemos hablar de C. G. Rodero, J. Natchwey, Pep Bonet,…ila lista es interminable!. 

Y por último, un cuarto grupo lo tengo en mis compañeros de escenarios, de los que aprendo día a día, tanto con sus imágenes como por su forma de trabajar. 

La fotografía es algo que evoluciona constantemente, permanentemente se halla en proceso de evolución.

Hace tiempo Esther Cidoncha (una excelente fotógrafa del género y mejor persona) decía en una entrevista que ella acostumbraba a tomarse un tiempo antes de comenzar a hacer fotos, para poder ver cómo se movía el escenario (los músicos, las luces, etc). Hice mío ese concepto y lo extendí, y ahora espero que sea la cámara y mi ojo fotográfico los que se pongan de acuerdo, los que se alineen con lo que suena; intento que mis imágenes capten el sonido, que suenen. Incluso durante un concierto voy modificando el enfoque que le doy según evoluciona éste, escucho qué me pide la música, con qué imágenes se sentiría mejor. Y luego, cuando llega el momento del revelado, le doy otra vuelta de tuerca; imágenes que pensaba que funcionaban bien de una manera veo que funcionan mejor con algún revelado especial. 

No hay dos conciertos iguales, y por tanto creo que no debe haber una manera uniforme de hacer las fotos.  

Tiene gracia, pero nunca me había considerado un retratista, siendo un género que he rehuido (de hecho no me gusta que la gente pose para mi, soy incapaz de hacer buenas fotos con posados). Y mírame ahora....haciendo retratos.

Quiero pensar que mis imágenes se quedan impregnadas de un poquito del alma del músico; intento que mis imágenes suenen y, por extensión, que mis retratos respiren, murmuren, giman, hablen, mediten…. A veces espero mucho tiempo hasta tener esa cara que quiero, esa cara que refleja el estado anímico de la música, de lo que fluye entre el músico y sus compañeros, entre éstos y el público.